
El Origen del Té
La planta del té es nativa del sureste asiático y se consume en China quizá desde el 2 800 a. C. Se dice que corría el año 2737 a. C. cuando el emperador chino Sheng-Tun descubrió casi por casualidad esta formidable y delicada bebida. Este emperador practicaba la herbolaria como una forma de salud e higiene corporal, y exigía de todos sus súbditos que se cuidaran por dentro (él mismo bebía sólo el agua hervida). Un día, mientras se encontraba en el bosque, sentado bajo la sombra de un árbol de té silvestre y esperando la ebullición del agua, presenció cómo unas hojas secas cayeron de forma casual en su vasija, para dar paso al nacimiento de este trascendental líquido Durante mucho tiempo los chinos guardaron el secreto de la preparación de esta cocción, y posteriormente ciudadanos del gigante asiático viajaron a Japón y a Corea, donde el té se impregnó definitivamente en la vida social de estos pueblos. Los monjes budistas asimilaron el té como un componente indisoluble de su ritual. El té se considera por muchas culturas como sinónimo de paz, pureza, respeto, armonía, tranquilidad e higiene interior. A mitad del siglo XVII el té llega a Europa y gradualmente se inserta en la vida de muchos países, principalmente Inglaterra y Rusia. Sin embargo, dado su elevado precio y su sello eminentemente aristocrático, no es hasta el siglo XVIII que se eleva a la categoría de costumbre. En este lado del planeta se inicia su consumo hacia 1700, fundamentalmente por los colonizadores estadounidenses, aunque por razones económicas, originadas por la Guerra de Independencia, triunfa el café como bebida preferida en estas latitudes.
Según el tipo de recolección el té tendrá mayor o menor calidad
Si se efectúa su recogida a mano, sólo de las yemas terminales no florecidas y las primeras hojas, tendrá sin duda una calidad superior; sin embargo, cada día es más difundida la recogida del té mediante máquinas. En particular, el conocido té verde no se fermenta, simplemente se torrefacta ligeramente, tan pronto tiene lugar su colecta. El té negro procede del té verde y es sometido a cinco operaciones: marchitación (secado suave), rodaje, tamizado, fermentación y secado (se elimina la humedad sin alteraciones del aroma).