La fragancia revisita el ramo de flores blancas impronta de Cacharel con un toque suculento de miel y frutos.
En la cabeza, la frescura de las hojas de té se combina con pera. El corazón floral blanco desvela una partitur de jazmín, azahar, y madreselva adornada con miel de Provenza. En el fondo, los almizcles blancos se visten con madera de sándalo. Perfumistas: Honorine Blanc, Alberto Morillas y Olivier Cresp / Firmenich.
El frasco, inspirado en una polvera retro, es un estuche adornado de flores japonesas, que encierra un perfume de color coral.