
¿Por qué l@s niñ@s tienen una relación especial con la música?
Esta pregunta puede responderse de una forma muy sencilla… porque desde antes de nacer, cuando se encuentran en el “umbral de la vida” l@s niñ@s están rodeados de música. ¿Cuál? por ejemplo, la de los latidos del corazón de su madre… susurrando muy cerca, desde ese espacio seguro, cálido y contenedor que tanto les va a costar abandonar y que al salir a la luz, al nacer, van a buscar instintivamente. Luego van a encontrar la calma en esa música que escuchaban estando en la panza de su mamá, que los hacía saltar de alegría como peces en el agua. Y los mismos niños comienzan a producirla… ese juego de sonidos, ese dulce balbuceo con el que acompañan los primeros momentos de su vida…que se va transformando poco a poco en su lenguaje oral y también musical.
¿Y después?
Viven en un mundo sonoro. Sus oídos se inundan de estímulos auditivos. Algunos dan seguridad… otros miedo… provocan todas las emociones y sensaciones… permiten crecer y aprender. ¡Seguro que hay una canción para cada cosa! Vivimos rodeados de ambientes sonoros, por eso es tan importante cuidarlos y generarlos. También valernos de ellos para lograr instancias de enseñanza y aprendizaje. Algunos invitan al descanso, otros a la alegría, la diversión y permiten a l@s niñ@s ir regulando su propio cuerpo.
Y así, poco a poco, empiezan a distinguir –“¿de dónde conozco esa canción?”- quizás de cuando estaba en la panza de mamá…
La canción de cuna, esa música mágica ¿Por qué?
Es asombrosa la tranquilidad inmediata que provoca en l@s niñ@s escuchar una canción de cuna susurrada por su madre, abuela, padre, o una persona querida. Canción que seguramente esté acompañada por caricias, un suave mecer, luz tenue y dos fuertes brazos que amparan. Es esa música que invita a soñar, a descansar, a calmar el cuerpo y la mente, que prepara… Es la compañía ideal para el momento de dormir, donde espera algo desconocido, que no siempre es dulce, como es el soñar.
Seguimos creciendo… ¿es bueno que tengan acceso a todo tipo de música?
Lejos de desprenderse de la música infantil y las canciones de cuna que tanto les gustan y que siempre van a querer y buscar, l@s niñ@s también empiezan a incursionar en los diferentes estilos musicales que inundan el mercado actual. Ante esto, como padres, docentes, abuelos, quizás nos preguntemos: -“¿es bueno que tengan acceso a todo tipo de música?”-. La respuesta pude parecer muy difícil, pero no lo es. Así como en todos los ámbitos de la vida (acceso a Internet, TV, literatura), la figura del adulto referente es básica y marca la diferencia. ¿Por qué? porque guía, ayuda a encontrar el camino de l@s niñ@s hacia un pensamiento crítico y reflexivo, que les permita poco a poco discriminar lo que está bien de lo que no, lo que les gusta de lo que no… los va conteniendo, de forma tal de asegurarles la libertad con responsabilidad.
El adulto como mediador “enseña a aprender a escuchar”. ¿Por qué esta frase tan rara? porque se trata de permitirles que encuentren sus propias herramientas para aprender por sí mismos, ahora y durante toda sus vidas, según sus necesidades e intereses. Debemos apoyarlos para que “aprendan a aprender”, asegurándonos así que este proceso se desarrolle durante toda su vida.
¿Y si cantamos?
Las canciones que les cantamos a l@s niñ@s provocan inmediatamente una conducta imitativa muy temprana que los va acercando a la adquisición de su lengua oral. La entonación, la modulación, la articulación que utilizamos al cantar trabaja en l@s niñ@s su aparato fonador, que se va desarrollando. Las repeticiones de palabras en una canción también los ayudan a trabajar los fonemas que les cueste pronunciar y les permite practicar. La música, por el mero placer que supone ese mágico mundo, pero también como un instrumento ideal para ayudar al niño / la niña a desarrollarse y crecer. La música como medio y como fin.
¡Música maestro! ¿Tan chicos?
L@s niñ@s son directores de orquesta natos, así como cantantes y músicos destacados. Además… ¡son los más ingeniosos! Encuentran música y melodías en las tapas de ollas, en la puerta del baño, con los cubiertos en la mesa, con los pies en las sábanas… no nos alcanzaría este artículo para enumerar todos los espacios musicales que l@s niñ@s crean. –“¡Mamá! Yo canto así vos me escuchás porque me da miedo ir solo- -papá ¿estás triste? no te preocupes que yo te canto una canción que te va a hacer poner contento enseguida”- ¿Cuántas veces hemos escuchado comentarios de ese tipo? Y con las canciones: –“¡escuchá la canción que inventé! ¡Y la que aprendí! ¡y cómo silbo!”- Sólo algunos pequeños ejemplos de la importancia que reviste la música en sus vidas.
Pero ahora vamos a hacer silencio. ¿Qué implica?
Implica respetar el ambiente sonoro del otro. También encontrar en uno mismo un lugar para escucharse y pensar. Y ¿qué es el silencio? ¿Es la ausencia de sonido? No existe la ausencia de sonido, el silencio es siempre relativo, nunca absoluto. Aunque lográramos aislarnos totalmente en un espacio insonoro, comenzaríamos a escuchar los sonidos de nuestro propio cuerpo. Por esto, es importante que l@s niñ@s aprendan a encontrar, provocar, disfrutar y valorar los espacios de silencio propios y ajenos… para que logren encontrar su ritmo personal, autorregularse y conocerse más.
¿Y el ruido?
Son los sonidos que nos molestan, que interfieren en el correcto proceso de comunicación. Mi canción preferida puede ser un ruido si quiero escuchar a una persona que me habla por el teléfono. Y para aprender en libertad, también tenemos que lograr de a poco esa empatía que nos permite comunicarnos correctamente, sin interferir en los procesos de transmisión de mensajes propios y de las personas que nos rodean. Como adultos referentes también es importante tener en cuenta qué catalogamos como ruido… tal vez el comentario -“no hagas más ruido por favor que trato de leer el diario”- está amenazando directamente esa complicada melodía en la que el niño/la niña trabajó mucho tiempo y deseaba regalar como un precioso obsequio. El cuidado de la autoestima, auto imagen, la confianza y correcto desarrollo emocional de l@s niñ@s van de la mano de cómo logremos expresarles nuestro amor, con los límites claros y coherentes, ayudándolos a valorarse… valorándolos.
¡Todo sirve!
Y para terminar, aunque sin dudas queda mucho por tratar y profundizar… ¡l@s niñ@s son los mejores inventores! y esto involucra también al plano musical. Con su sola voz pueden crear excelentes melodías. Con los elementos más impensados saben crear ritmos y sonidos. Los “cotidiáfonos” son los instrumentos musicales que podemos realizar con elementos de la vida diaria. Podemos confeccionar maracas con vasitos rellenos de arroz, un tambor con una lata cubierta por un globo, sonajeros, entre muchas otras cosas. Los momentos de creación de música, instrumentos o melodías pueden ser una grandiosa oportunidad para compartir, para demostrarnos nuestro amor… y para entrar un poquito más en el mágico mundo de l@s niñ@s y la música.