Si una mujer desea ser exitosa en su trabajo debe aprender a vestirse correctamente para poder así reflejar una imagen positiva sólida y eficiente.
Para lograr comunicar la imagen acertada es necesario definir primero quiénes y cómo somos, nuestros objetivos, dónde queremos llegar y luego determinar como queremos que nos vean los demás.
“La imagen es una herramienta de éxito; ya la tienes, ahora sólo aprende a utilizarla.”
Muchas veces sucede que una persona es sumamente trabajadora y responsable pero no logra llegar a sus metas. ¿En qué está fallando?
Puede ser que lo único que le haya faltado es observarse, reconocerse a sí misma y evaluar si lo que aspira a tener o a lograr coincide con lo que está proyectando.
También es fundamental tener claro cual es el perfil y la filosofía de la empresa para la cual trabajamos. Algunas empresas son más tradicionales que otras en lo que se refiere a códigos de vestimenta, no es lo mismo una entidad bancaria o un estudio jurídico que una agencia de publicidad.
Debemos estar atentas ya que cuando no contemplamos algunos detalles podemos lucir descuidadas, desinteresadas y hasta perezosas.
Algunos errores que no debemos cometer:
Usar faldas demasiado cortas o escotes muy pronunciados.
Maquillarse excesivamente o no maquillarse; mientras que el primer caso acentúa la edad, el segundo denota que la mujer no se valora a sí misma.
Usar el talle equivocado, prendas demasiado pegadas al cuerpo o demasiado grandes.
Usar demasiado perfume.
Recargarse de accesorios o joyas que suenen.
Tener uñas muy largas o desarregladas.
No vestirnos de acuerdo al cargo que tenemos.
Tener piernas y/o axilas sin una perfecta depilación, es 100% antiestético.
Si deseas mejorar tu imagen, debes por ejemplo evaluar y aprender a descubrir que prendas son las que más te favorecen de acuerdo a tu figura y estilo, que colores son los adecuados para tu tono de piel, ojos y cabello y cómo combinar diferentes prendas para lograr maximizar tu guardaropas.