Importancia de los ácidos grasos OMEGA3
¿Qué son los omega 3?
El organismo humano debe disponer de nutrientes y otras sustancias que le permitan obtener energía para mantenerse en buen estado y fabricar sus propios componentes: proteínas que permiten el transporte de sustancias en sangre, dan estructura a huesos y tejidos, enzimas que regulan numerosos procesos metabólicos, hormonas, etc. Sin embargo, existen ciertos tipos de compuestos que el cuerpo humano no es capaz de sintetizar, y que son de vital importancia para el correcto desarrollo del mismo. Estos se denominan compuestos “esenciales” ya que deben ser incorporados con la dieta. Dentro de este grupo de compuestos se encuentran ciertos ácidos grasos conocidos
¿Por qué son tan importantes los Omega 3?Estos compuestos grasos cumplen funciones indispensables para el metabolismo, ya que son componentes del recubrimiento que aísla los nervios, permiten mantener la temperatura corporal, y son precursores de prostaglandinas, sustancias importantísimas que participan en los procesos inflamatorios, regulan la producción lacrimal y salivar, potencian la acción de la insulina, colaboran en el normal funcionamiento del sistema defensivo, regulan la transmisión del estímulo nervioso, son vasodilatadores y reguladores hormonales, e inhiben la formación del colesterol. Los ácidos grasos Omega 3 favorecen la reducción de colesterol malo (LDL) y de vasos sanguíneos. Ello es particularmente beneficioso para pacientes diabéticos con altos niveles de triglicéridos y personas con problemas cardiovasculares. La falta de estos ácidos grasos durante un cierto tiempo provoca numerosos efectos adversos: lesiones cutáneas, problemas cardíacos y vasculares, inflamaciones e incluso artritis, sequedad lacrimal y salival, problemas neurológicos, entre otros.
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Recomendaciones  En el último tiempo, debido a la importancia que han adquirido los Omega 3 en la dieta humana, las industrias alimentarias se han focalizado en la producción de alimentos más saludables que incluyan la adición de nutrientes, tales como vitaminas, minerales, y ahora también ácidos grasos esenciales. Es el caso de los huevos enriquecidos con Omega 3 (por alimentación de las gallinas con semillas de lino ricas en dicho ácido),formulaciones alimenticias para bebés que contienen DHA junto con otros suplementos, de modo de simular mejor la leche materna, lácteos con Omega 3, etc. En general, se recomienda consumir entre 1.3 y 2.7 gramos por día de ALA, en base a una dieta de 2000 kcal diarias, así como 0.3 a 0.5 gramos por día de EPA + DHA. Ello puede cumplirse mediante la ingesta de pescado dos veces a la semana, fundamentalmente pescado graso (salmón, arenque, caballa, atún), y consumiendo aceites vegetales que contengan ALA. También es posible recurrir a formulaciones comerciales de Omega 3, para suplementar una dieta deficiente en estos compuestos. Se trata de ácidos grasos obtenidos en general a partir de aceites de pescado purificados, y aromatizados o desodorizados en muchos casos ya que el sabor y aroma a pescado resultan muy desagradables para el paladar del consumidor.
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Equilibrio  De todas maneras, lo ideal es lograr una alimentación diaria balanceada, incluyendo todo tipo de grasas, pero en su justa medida. Se recomienda una ingesta diaria de grasa que no supere el 30% del total de la calorías consumidas diarias. Pero dentro de este 30%, las grasas saturadas (cremas, carnes grasas, embutidos, etc) deben ser muy limitadas (menos del 10%), así como la ingesta de grasas trans debe ser evitada (margarinas y productos procesados con ella). Se debe favorecer el consumo de grasas mono y poliinsaturadas, como aceites vegetales, pescado y productos enriquecidos con estos compuestos, de modo de lograr un equilibrio omega 6/omega 3 y prevenir la ocurrencia de problemas cardiovasculares. Como siempre, cuando se habla de nutrientes, ello implica considerar un equilibrio entre la cantidad del nutriente ingerido (en este caso los Omega 3) y las condiciones de preparación del alimento, ya que las altas temperaturas y el contacto con el aire y la luz favorecen la degradación de los ácidos grasos insaturados, y con ello se produce una reducción en el contenido real incorporado en la dieta. Es importante resaltar que los efectos positivos de esta conducta alimentaria se fortalecen con una actividad física regular y evitando situaciones de estrés que eleven el colesterol, aún llevando una alimentación sana. No es una tarea fácil hoy en día, pero vale la pena intentarlo.
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