Lo escuchamos en todas las naciones, en cada tribu y lengua - "¡Ayúdenme!
¡Soy una madre trabajadora!" Es un grito universal, y uno que tantos de
nosotros comprendemos. ¿No me cree? Bien, si usted es una madre, usted es por
definición una madre trabajadora. Usted no tiene que estar cobrando un sueldo
para ser una madre trabajadora. Todo lo que tiene que tener es a alguien
alrededor que le llame "mamá," dependa de usted, la necesite, y esté
de alguna manera a su cuidado. El ir a algún lugar al que llamamos
"trabajo," el ejecutar obligaciones para ese empleo, y cobrar ese
cheque, sólo le añade al estremecimiento, al estrés, y a la miríada de tareas
ejecutadas por cada madre.
La realidad de muchas de
nosotras, madres trabajadoras, es el tener demasiado que hacer y no tener
suficiente tiempo para hacerlo. Levantarme tan temprano en la mañana, preparar
a los bebés y a los de edad escolar para la guardería y para la escuela, además
de tratar de alistarme para el día de trabajo. Dicen que la primera media hora
del día marca el paso para el resto del día. Recuerdo como se marcaba el paso
hacia el estrés y la ira. Luego, el ir al trabajo, lidiar con la presión y las
demandas del lugar de trabajo, tratando de ejecutar mis obligaciones, y aún
así, pensando y echando de menos a mis hijos.
Al final del día de trabajo, el trabajo de la casa apenas comenzaba. Ayudando a
los niños a empezar los deberes escolares, todo el mundo hambriento y queriendo
la cena al instante, lavando los platos, poniendo a lavar la ropa, arbitrando
peleas entre los niños. Para sumar a la diversión, tiempo con mi esposo,
relaciones con familiares y amigos, compras de alimentos, pago de cuentas,
citas con doctores y dentistas, enfermedades, llevar y traer a los niños de
eventos deportivos o de eventos después de la escuela, y el resultado era a
menudo una mamá cansada, estresada, y exhausta. Hasta el escapar al cuarto de
baño como a un refugio seguro de soledad y silencio no funcionaba -- siempre me
encontraban.
Nosotras podemos sentirnos aisladas, derrotadas, y
preguntarnos si existe algún alivio. Afortunadamente, si lo hay. Hay que
recordar una cosa -- esto es sólo por una temporada. Esos mismos niños crecerán
y se volverán muy independientes demasiado pronto. Comience cortando todo lo no
esencial en su vida durante este periodo. Ya habrá tiempo más adelante para
hacer esas cosas de nuevo. Mientras esté en medio de la batalla, es vital
tomarse un tiempo para usted.
Algunas ideas para aliviar algo del estrés y de la carga:
Asígnele a todo el mundo una tarea. Tomará algún
tiempo el hacer cumplir sus obligaciones, pero funcionará a largo plazo.
Acepte y admita que usted no es una súper mujer.
Si algo se queda sin hacer, el mundo no va a dejar de girar.
Consiga otras mujeres que ayuden. Mientras que
usted cuida a los hijos de ellas, ellas pueden ayudar con algunas de sus
diligencias o con la limpieza. Decida quién de ustedes tiene una
inclinación hacia cierta área y luego utilice sus puntos fuertes para
ayudarse una a la otra.
Aparte tiempo para usted cada día, aunque sólo
sean quince minutos. Ore, medite, descanse. Los baños de burbujas son una
manera excelente de hacer esto.
Encuentre una buena amiga -- alguien en que usted
confíe y con quien conversar.
Lleve un diario:anote sus miedos, sentimientos,
todas las cosas por las que atraviese. Algunas veces ayuda a sacar los
sentimientos sin estallar enfrente de otra persona.
Investigación: Las madres que trabajan gozan de mejor salud
Estilos de vida : El análisis de la información de un estudio llevado a cabo en el Reino
Unido mostró que, para cuando cumplían 54 años, las mujeres que habían sido
compañeras o esposas, madres y empleadas, tenían una mujer salud que las mujeres
que no habían desempeñado esos tres roles.
Las mujeres que habían sido amas de casa durante toda o gran parte de su vida y
no habían tenido un empleo, tenían más probabilidades de mostrar una mala
salud.
Y después de ellas estaban las madres solteras y las madres sin hijos.
El estudio, publicado en la Revista de Epidemiología y Salud Comunitaria,
indica que 38% de quienes habían sido amas de casa durante largo plazo eran
obesas.
Mientras que sólo 23% de las madres empleadas que habían mantenido una relación
estable eran obesas.
Según los investigadores, el aumento de peso también tendía a ocurrir a una
tasa más rápida entre las amas de casa.
El estudio concluye que la buena salud es el resultado -y no la causa- de que
una mujer haya desempeñado roles múltiples durante su vida.
"La investigación muestra que las mujeres que combinan un empleo con
maternidad y una relación estable, terminan siendo más sanas", dice la
autora del estudio, la doctora Anne McMunn.
Y agrega que "el mensaje que se desprende de la investigación es que los
beneficios a largo plazo para la salud de la mujer que trabaja superan el
estrés a corto plazo de este rol".