Muchas veces, hemos leído en alguna cadena de mails sobre las relaciones entre mujeres y hombres, algunos incluso con la frase “las mujeres viven esperando que ellos cambien, y ellos esperan que sus mujeres no cambien nunca”….
Obviamente que esta frase está referida a dos temas absolutamente diferentes, el primero que menciona a nuestro sexo esperando que se manifiesten cambios en nuestros compañeros de vida, hace referencia a aquellas cosas, hábitos y partes de sus personalidades que a nosotros no nos gustan, pero que siempre pensamos que somos capaces de hacerles cambiar.
Ellos por el contrario, nos eligieron como somos, y esperan que no cambiemos, pero no se refiere a los cambios en la personalidad, hace una referencia sutil al físico y a nuestro “estado de conservación”.
¿Por qué traigo esto al artículo?
Porque muchas veces, escuchamos el mismo discurso de algunas personas, y acá mezclo mujeres y hombres, que luchan por mantener sus vínculos medianamente estables y en un buen entendimiento, y a veces no comprendemos cómo una persona tolera tantas cosas en aras de preservar una pareja.
Evidentemente, no todos son capaces de cortar un vínculo que sea complicado, que no nos de la felicidad a la que hemos aspirado, que luego de años de convivencia se ha vuelto rutinario, intolerable, aburrido.
Otro grupo, por el contrario, tiene muy claro que el gran amor que sentimos cuando comenzamos una relación va madurando y se va convirtiendo en algo mucho más fuerte y sólido, no por ello rutinario o aburrido, al contrario, estas personas buscan en el día a día que justamente no se caiga en la rutina, pero aún cayendo en la rutina, encuentran totalmente gratificante, compartir su tiempo con esa persona con la cual eligieron estar.
Otras personas, dirán que no quieren casarse o no quieren vínculos de larga duración porque se termina todo cuando comienza la convivencia y pasan los años, son personas que necesitan una estimulación permanente, para que les resulte interesante seguir al lado de la pareja de turno, conviviendo, lo cual, resulta casi imposible, porque es muy difícil estar siempre atento a “divertir” al otro para que no se aburra, entonces estas personas permanecen solas luego de haber intentado algún matrimonio con su correspondiente divorcio y siguen pensando como adolescentes.
Ahora veamos como se relaciona este tema con los signos y la Astrología..
Como siempre les aclaro que las características que siguen son sólo tomando el signo solar, o sea sólo por fecha de nacimiento, la hora en la cual nacimos, marca una diferencia importante en nuestras características personales.
Los signos cardinales, Aries, Cáncer, Libra y Capricornio son de energía centrífuga, son hacedores, y sus acciones se dirigen a hacia una dirección definida.
Aries y Libra como se orientan más hacia el futuro, pensando siempre más allá, sentirán que es más fácil cortar un vínculo cuando este ha llegado hasta donde ellos consideran que deben aceptar. En el caso de Cáncer y Capricornio, claramente tienen un enfoque mayormente hacia el pasado, las tradiciones, las cosas estructuradas, y les costará bastante más tomar decisiones abruptas, aunque llegado el momento, lo hacen. De todos, estos cuatro signos serán los que esperen algo del otro, que esperen los dichosos cambios, pero dependerá del signo de la pareja para saber si esos cambios serán posibles o no.
Los signos fijos, Tauro, Leo, Escorpio y Acuario, son de energía centrípeta, son personas que se pueden concentrar mucho, tener mucha perseverancia y paciencia.
Por tanto, son signos que viven mucho más que los demás, en el aquí y ahora, teniendo muy claro lo que quieren y no están tan dispuestos a hacer cambios de ningún tipo, perseverando y apostando siempre a lo que tienen, antes de salir a buscar algo diferente.
No pedirán al otro que cambie, ellos han elegido y aceptado a su pareja tal cual es y no les hace falta nada más.
Les costará muchísimo salir de lo que ya está hecho, pero si toman la decisión, será definitiva, por algo son fijos…
Por últimos, los signos mutables, Géminis, Virgo, Sagitario y Piscis.
Los mutables serán quizás los más cambiantes, los que se adaptan con más facilidad a cualquier cambio, también están dispuestos a cambiar ellos mismos, porque eso es la mutabilidad, es adaptación en su parte más literal.
Claramente, Géminis y Virgo lo harán desde lo racional, Sagitario desde su propia convicción y desde su mirada optimista hacia el futuro y Piscis desde su sensibilidad y comprensión.