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ADOLESCENCIA Y AUTOESTIMA

Apoyando a nuestros hijos en un camino no muy fácil.

La adolescencia es uno de los periodos más críticos para el desarrollo de la autoestima; es la etapa en la que la persona necesita hacerse con una firme IDENTIDAD, es decir, saberse individuo distinto a los demás, conocer sus posibilidades, su talento y sentirse valioso como persona, que avanza hacia un futuro. Son los años en que el niñ@ pasa de la dependencia a la independencia y a la confianza en sus propias fuerzas. Es una época en la que se ponen sobre el tapete no pocas cuestiones básicas; piénsese en la vocación, en los planes para ganarse la vida, en la elección de pareja, en los principios básicos de la existencia, en independizarse de la familia y en la capacidad para relacionarse con el sexo opuesto. La autoestima es el sentimiento y necesidad valorativa de nuestro ser, de prestigio de quienes somos nosotros, del conjunto de rasgos corporales y espirituales que van a construir nuestra personalidad No puedes tocarla pero afecta a tus sentimientos. No puedes verla pero esta ahí, cuando te miras al espejo. No puedes oírla pero esta ahí, cuando hablas de ti mismo. Eso tan importante y misterioso no es otra cosa que la autoestima. La autoestima es parte fundamental para alcanzar la autorrealización en cuanto a la salud física y mental, la creatividad y productividad. Estos logros son fundamentales y están íntimamente ligados a experiencias vividas tanto en la niñez como en la adolescencia. La familia es la principal influencia socializadora sobre el adolescente. Esto significa que la familia es la fuente principal de la cual se transmiten valores, actitudes de vida, roles y hábitos. Por medio de la palabra y el ejemplo, la familia moldea la personalidad del adolescente y le infunde modos de pensar y actuar que se vuelven habituales. Pero lo que los adolescentes aprenden de los padres depende en parte del tipo de persona que sean los padres y de cómo impartan los límites.


No debemos olvidar que los adolescentes en este gran abanico de posibilidades que se le van abriendo ante la vida, deben optar en estos momentos demasiadas cosas y se encuentran ante elecciones que suponen una madurez que muchos aún no han adquirido. A la vez no pueden estar distantes de sus pares, y necesitan referencias constantes que los identifiquen, como pueden ser; “las marcas” ya sea de ropa, o las marcas en la propia piel como “los tatuajes”. En esta etapa de la vida todo aquello que opinen “sus pares” sobre ellos, pasa a tomar un primer lugar, quedando la familia en segundo lugar. Estos conceptos reforzarán o fragilizarán su autoestima. Se construye y desconstruye su autoestima una y otra vez, según los aconteceres del día: si salvan un examen o si lo pierden, si poseen tal o cual prenda de vestir importante para ell@s, si logran seducir a la persona de su interés, etc. Momento de torbellinos y desavenires constantes. Su autoestima se vinculará con: su forma de pensar, de crear, de aprender, de sentir, de relacionarse con los demás y de cómo se valore. En la “crisis de identidad” de la adolescencia, el/la joven se cuestiona automáticamente, incluyendo la opinión que de sí mism@ ha adquirido en el pasado. Puede rebelarse y rechazar cualquier valoración que le ofrezca otra persona, o puede encontrarse tan confus@ e insegur@ de sí mismo que no haga más que pedir a los demás aprobación y consejos de todo tipo. Sea cual fuere su aproximación a su nueva identidad, el/ la adolescente pasará inevitablemente por una reorganización crítica de su manera de apreciarse con el consiguiente cambio en su autoestima. Los aspectos positivos que refuerzan las posibilidades del adolescente para enfrentar su vida madura son: Saber con certeza con qué , recursos, intereses y objetivos cuenta, haber logrado relaciones personales satisfactorias, haber alcanzado buenos logros tanto a nivel personal como en el hogar, en el colegio o el trabajo y tener cierto proyecto de futuro.

Ayudando a los/las adolescentes a acrecentar su autoestima se pueden inducir situaciones beneficiosas y reforzar así los recursos del adolescente para la vida adulta. Para él es una auténtica necesidad fraguar su identidad y sentirse bien consigo mism@. Si puede satisfacer tal necesidad a su debido tiempo podrá seguir adelante y estar list@ para asumir la responsabilidad de satisfacer sus necesidades en la vida adulta.
• La autoestima puede desarrollarse convenientemente cuando los/las adolescentes experimentan positivamente ciertos aspectos que fortalecen su identidad.
• Uno de los aspectos es el autoconocimiento, o sea la creencia que tenga de sí mism@ y ésta se manifestará en su comportamiento. • La autoevaluación, que es la capacidad interna de evaluarse, o sea, reconocer lo positivo y lo negativo en los diferentes aspectos de su vida. • La capacidad de establecer satisfactoriamente ínculos. • La autoaceptación que implica reconocer todas las partes de si mism@ como su forma de ser y de sentir. Sólo a través de la aceptación se puede transformar aquellas características que se quieran modificar. • Poseer modelos y referencias adultas que, impartan escalas de valores, ideales y formas de vida que le brinden seguridad. • El autorespeto que implica atender y satisfacer las propias necesidades y valores, teniendo claro todo aquello que lo hace especial y diferente a los demás.

Si los padres observan ciertas dificultades en los vínculos que pueden manifestarse a través de diversas conductas como: no poder comunicarse con facilidad, no escuchar a los demás ni comprender otros puntos de vista que no sean los suyos, manifestar extrema timidez donde elude siempre que puede situaciones sociales; hablar en forma negativa de la familia, no ser aceptad@ por sus compañeras, nunca ofrecer ayuda a los demás, buscar ser siempre el centro de todo e intentar llamar la atención de quienes le rodean o por el contrario; incomodar a los adultos, mostrar dificultades para expresar sus ideas y sentimientos o pedir de forma directa lo que necesita y generalmente se relacione más con objetos y animales que con personas. Ante este tipo de conductas, es bueno estar alerta y prestarle atención demostrándole afecto, elogiándole de manera concreta y demostrándole nuestra aprobación cada vez que se relacione en forma adecuada con quienes le rodean. Es importante como padres, respetarle sus amistades y darle oportunidades para que l@s reciba en casa. Poder compartir sus intereses, momentos de disfrute, salidas, saber de sus sentimientos, sus gustos por la música, la ropa, sus hobbies y sus preocupaciones. Pasar algún tiempo a solas con él/ella sin la presencia de otros miembros de la familia. No olvidemos que; llegar a tener autoestima es sentir que se puede llegar a tener éxitos y logros en la vida, y corresponde a una cadena de sucesos en donde si yo siento que los demás me valoran y cuentan conmigo, me eligen y a su vez me entregan responsabilidades y confían en mi, lo que va enriqueciendo mi autoestima y soy feliz. La autoestima se liga al orgullo, la confianza y la seguridad en uno mismo. La confianza es la fe en uno mismo o en sus habilidades. El estar seguro: Tengo toda la confianza en mi habilidad para tener éxito. El orgullo es pensar altamente en uno mismo; y la seguridad en uno mismo es el sentimiento que uno tiene al estar satisfecho de lo hecho. En la medida que se llegue a tales logros, mayores serán las posibilidades de disfrute.

Psicóloga Dayna Vastarella
vastarellad@hotmail.com
tel. 099163163

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